Quiero compartir con vosotros una de las prácticas de Yoga más potentes que existen y que literalmente cambió mi vida y mi trabajo.

Para eso vuelvo unos años atrás, cuando  trabajaba en el mundo corporativo.

Por aquel entonces trabajaba en Tata Hispano. La empresa tenía firmada una alianza estratégica con  Tata Motors, la multinacional india de automoción parte del gran conglomerado Grupo Tata. Tenía una gran proyección nacional e internacional.

Tata Motors decidió absorber 100% del capital de Tata Hispano, hasta entonces propietaria del 25% , y la empresa pasó a ser 100% propiedad de capital indio.

En medio de todo ese maremágnum de iniciativas corporativas para integrar toda la empresa con Tata Motors,  y como Responsable del Departamento de Marketing y Comunicación, mi función era integrar todo el Marketing la Comunicación Corporativas y de Productos y Servicios con las estrategias y políticas de la multinacional.

Para mí  el trabajo que tenía por delante era sumamente inspirador, retador y altamente gratificante, pues estaba haciendo lo que más me apasionaba. El prepuesto era bastante justo, como suele pasar,  para todo lo que queríamos hacer, así que tomé la responsabilidad de gestionarlos yo la mayoría de ellos sin grandes Agencias de Comunicación que nos hicieran el trabajo.

Comencé a trabajar en los proyectos con gran entusiasmo pero al poco tiempo empecé a notar que mi atención era cada vez más dispersa, que me costaba centrarme en lo  importante y organizarme el trabajo bien, que estaba bastante intranquila la mayoría del tiempo, que me encerraba cada vez más en mí sin estar conectada a lo que pasaba a mi alrededor con mis compañeros, que tenía mal humor, y que no descansaba bien por las noches… me levantaba con la mandíbula extremadamente tensa por las mañanas, signo claro de tensión acumulada.

Acababa las semanas muy cansada y sólo quería que llegara el fin de semana para tumbarme en el sofá, sin quedarme energía ni ganas de hacer mucho más.

Entre semana no tenía tiempo para quedar con mis amigas y el fin de semana no tenía energía para salir ni divertirme.

Claramente, eran los primeros síntomas de estrés.

Un día, estaba en mi mesa trabajando, y me sentí bloqueada haciendo un informe de ventas. De repente, me retiré un poco de la mesa hacia atrás, y me quedé literalmente paralizada.

Era consciente de todo, pero no podía  moverme, no podía mover ninguna parte del cuerpo, me quedé unos segundos observando, y lo más que pude hacer fue avisar a mis compañeras de que algo me estaba pasando. Me asusté mucho.

Mis compañeras fueron a avisar al servicio médico que teníamos en la empresa y acabé en una camilla en enfermería, con una pastilla en la boca para tranquilizarme.

Al rato ya podía moverme bien,  y estaba más tranquila.

Me fui a casa y me pasé 4 días descansando, sin hacer nada más.

Recuerdo aquel momento como un momento de colapso total.

Y tuvo que pasarme para que me diera cuenta de que tenía que Parar y aprender a gestionar el estrés que  ya formaba parte de mi en ese momento de mi vida.

Por aquel entonces,  aquel año era ya mi segundo año formándome como profesora de Hatha Yoga.

A partir de ese momento, decidí aplicar todos los días las prácticas de Respiración y Meditación que estaba aprendiendo en mi formación como Profesora de Yoga.

Me levantaba 15 minutos antes, me preparaba, y antes de salir de casa ( y sin desayunar),  me sentaba en el borde del sofá a realizar mi Práctica de Meditación y Respiración.

Empecé practicando 7- 8  minutos. Esos 7-8 minutos se convirtieron en 10-12, 15 y luego 20.

La Técnica de respiración que trasformó aquel momento de mi vida, es la práctica de Respiración Energética Ujjayi.

Pasé del nerviosismo, la dispersión y la tensión acumulada,  a la Calma mental, a mi equilibrio emocional, a mi Centro y a la Energía.

Esta técnica forma parte de lo que son las técnicas de Respiración Energética o Pranayama, que es uno  de los pilares más importantes de la práctica del Hatha Yoga.

En otro post explicaré en profundidad lo que son estas prácticas y qué diferentes tipos de técnicas hay. Pero hoy me voy centrar en esta en concreto.

La traducción del Sánscrito Ujjayi es  La respiración del Éxito y la enseño en mis seminarios como colofón a otra serie de técnicas de Yoga y Meditación para desarrollar capacidades de Liderazgo Consciente.

Es cierto que es necesaria una cierta consciencia respiratoria, de la conexión entre respiración y cuerpo, y de haber practicado Yoga antes de aprenderla.

Sin embargo, y dado el Potencial y los Grandes Beneficios que tienen para gestionar el estrés de manera rápida y eficaz, la introduzco en mis seminarios y cursos de Yoga, Meditación y Mindfulness para empresas al final de los trainings.

Para mí, esta técnica es la Joya de las técnicas de Yoga para desarrollar el estado de Presencia  que tiene que tener un Líder Consciente.

Es compleja de hacerla bien a la primera y se necesita un Profesor que te guíe en su proceso de aprendizaje, pero con práctica, se llega a aprenderla,  integrarla y a dominarla, como todo.

Los Grandes Beneficios que esta técnica aporta, y que yo experimenté de manera consistente pocos días después de empezar a practicarla son:

1.- Incremento instantáneo de la Atención Mental en una sola tarea a la vez. Es decir atención altamente selectiva y altamente focalizada.

Si estaba organizándome la agenda del día y de la semana a primera hora, pues estaba únicamente enfocada en esa tarea. Si estaba escribiendo un email, estaba únicamente con mi atención , foco y todos mis recursos, escribiendo ese email.

2.- Mayor calma mental.

Desarrollé la capacidad de estar en calma aunque mi entorno estuviera prendiéndose fuego…seguían enfocada, centrada  y calmada en lo que estaba haciendo.

3.- Incremento del nivel de energía a nivel físico y mental

Recuperé poco a poco la energía y lo mejor de todo es que la energía la mantenía durante todo el día. Practicaba por las mañanas y luego antes de comer otros 20  minutos. Esto hacía que mantuviera mi estado mental, y mi energía física y mental a un nivel constante durante todo el día, sin las bajadas de media mañana ni después de comer.

4.- Mayor equilibrio emocional

Mi malhumor se desvaneció y empecé a estar más alerta y alegre, contenta y relajada al mismo tiempo. Emocionalmente me sentía más equilibrada y los contratiempos del día a día del trabajo no me afectaban como antes.

5.- Incremento espectacular de tus capacidades cognitivas: refinamiento del intelecto y del pensamiento analítico.

Desarrollé una capacidad muy refinada de ver y mantener la atención en los pequeños detalles, y a definir muy específicamente la “ letra pequeña” de cada tarea, cosa que me era complicada antes, con el nivel de dispersión mental que tenía.

6.- Incremento importante de tus capacidades creativas: mayor capacidad y facilidad para trabajar con un nivel de pensamiento Estratégico y Creativo.

Experimenté con gran sorpresa cómo mi pensamiento estratégico y creativo fluían y me resultaba cómodo y rápido dar con soluciones que requerían este tipo de pensamiento.

7.- Incremento de la capacidad de empatía, y por lo tanto de relaciones constructivas con los colegass de trabajo.

Noté como cada día estaba más abierta, más alegre y receptiva a mi entorno. Empecé  a salir de mi “concha” y disfrutaba de la conexión y de las conversaciones que tenía con los demás.

8.- Desarrollar un estado de centro, calma, foco y receptividad conmigo misma y con todo  lo que me rodeaba espectacular. Esto es lo más parecido a explicar lo que es el estado de Presencia.

Este estado es el difícil de conseguir e un entorno de trabajo “standard”, pero que con este práctica se desarrolla, lo vas integrando cada vez más y más hasta que es tu estado normal.

 

Y básicamente todos estos 8 beneficios son los que experimenté de manera continua durante todo aquel año. Not bad, eh?  Por supuesto es una técnica que la sigo practicando cuando la  necesito.

Todos estos beneficios tienen una explicación científica detrás que explicaré  en una de mis próximas entregas.

A parte de éstos, existen muchos más beneficios, sobre todo a nivel fisiológico, pero quería que supierais lo que verdaderamente supone esta Técnica para gestionar el estrés y Liderar de manera Consciente y altamente productiva tu día a día en el trabajo.

Bueno, ¿Y cómo acaba mi historia?

Pues ese año tras la práctica diaria de Ujjayi, fue el mejor año de mi carrera profesional en el mundo corporativo, logré acabar con éxito todos los proyectos encargados a mi departamento, y me dieron un bonus considerable al final del año.

Y lo más importante de todo: Disfruté de mi trabajo día a día, crecí como persona, desarrollé competencias y capacidades Directivas bastante importantes,  y me sentí con la capacidad de Liderar cualquier reto que me pusieran delante.

Un gran abrazo para todos aquellos que os habéis sentido identificados en algún momento con  mi historia. 

Mi mensaje: No dejes que el estrés te impida disfrutar de tu trabajo y oscurezca la Luz de ese Líder que ya eres.