La mayoría del tiempo que pasamos en el trabajo tenemos puesta una máscara.

Esta máscara nos esconde de la inseguridad, la insatisfacción, la frustración y el malestar que sentimos  muchas veces en nuestro día a día. Pero también esta máscara nos ayuda a  escondemos y  tapar así nuestro auténtico valor, nuestro incuestionable potencial y nuestra verdadera importancia. Y da igual del puesto que ocupemos en la empresa.

Todo esto es porque no nos han enseñado  a conectar con el único y verdadero recurso  interno que todos tenemos: El AMOR hacia nosotros mismos.

Empecemos por reconocer que somos PERFECTOS en nuestra imperfección, que somos VALIOSOS a pesar de los mensajes del entorno, y que somos IMPORTANTES independientemente de cómo nos infravaloramos muchas veces a nosotros mismos.

Y este es nuestro gran trabajo, hacernos responsables de vernos con nuestra propia mirada interior así.

Así que independientemente del entorno de trabajo en el que estés, tanto si te inspira, como si te desmotiva, puedes comenzar a instaurar esta nueva manera de verte, cambiar poco a poco tu mirada  interna,  y conectar con esa fuente de valor, amor, y presencia que ya tienes y que has tenido enterrada.

 

NO busques el ÉXITO, y céntrate en HACER lo que tengas que hacer, LO MEJOR QUE PUEDAS y DESDE EL CORAZÓN. Permítete BRILLAR desde la parte más auténtica y profesional de ti mismo.

BRILLA desde tu talento, desde lo que te apasiona, desde lo que sabes hacer bien, desde tu fuerza, desde tu sabiduría, desde tu intuición, desde tu valor, desde tu amor por ti mismo  o ti misma, desde tu conexión con los demás, desde el DAR.

Ahí radica el comienzo de una nueva manera de verte a ti mismo, de trabajar,  una nueva y transformada manera de estar y de ser en tu trabajo. Desde el permiso a ser bueno en lo que haces, ser excelente, compartirlo y dejar que el mundo lo vea.

Pero siempre desde el corazón, si no nos estaremos confundiendo y buscaremos desde nuestro ego la aprobación de los demás…no estoy hablando de aprobación de los demás, si no de tu propia aprobación, de lo que realmente eres y de cómo puedes elevar consciencia de ti mismo/a e impactar en tu vida y en tu entorno de manera absolutamente increíble.

Pregúntate antes de tomar ninguna decisión, de enviar un email, de entrar a una reunión, de empezar a negociar:

¿CÓMO ME COMPORTARÍA SI FUERA LA MEJOR O EL MEJOR EN LO QUE HAGO?

Esta pregunta es profundamente poderosa y te conecta con esa parte que BRILLA dentro  de ti…y que quiere salir…

Al hilo de lo que estoy contándote, quiero compartir contigo un fragmento del libro  “Volver al Amor “, de Marianne Williamson, otra de las líderes espirituales más importantes de hoy en día.

Marianne en su libro “Volver al Amor “ nos dejó estas palabras:
“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.”

Respira un segundo y  vuelve a leerlo si quieres.

Reposa la fuerza de las palabras y empieza date permiso para brillar.