“No llega antes el que va más rápido, si no el que sabe dónde va “ Séneca

 

Ayer durante una de las sesiones del Programa de Meditación y Mindfulness que estoy impartiendo, surgió la idea de Paciencia. Y la verdad es que me gustó mucho.

El tema surgió a través de los comentarios de una alumna que expresaba la impaciencia que sentía cuando llevaba varios minutos sentada con la práctica. Sus pensamiento venían constantemente diciéndole: “ …. ya está bien, ya llevas 10 minutos con la práctica y que para qué más.., esto es una pérdida de tiempo… tengo que levantarme ya para empezar a hacer cosas …” Ella ella misma mencionó que ya de por sí era muy impaciente.

Este comentario dio lugar a una conversación muy interesante en el grupo donde más personas también reconocían que eran impacientes y querían obtener resultados y conseguir lo que querían en un momento dado de manera rápida, al instante.

Entonces propuse al grupo hacer un símil: todo lo IMPORTANTE en la VIDA conlleva tener paciencia: criar a nuestros hijos, sacarnos la carrera, ser `promocionado en el trabajo, pasar un duelo o una enfermedad, dirigir tu propio negocio…y sin embargo no somos conscientes a priori de esto, porque lo primero que surge es el pensamiento de QUERER QUE SUCEDA YA y es cuando No sucede YA, cuando surge una potente resistencia a no obtener lo que queremos, en el momento que queremos. Esta resistencia nos hace sentirnos frustrados, impotentes, cabreados y nos bloquea por completo.

Esa propia resistencia, es lo que nos trae el sufrimiento.

Si a esto, le sumamos la propia dinámica de la sociedad en la que estamos viviendo, apaga y vámonos.

He buscado la definición de Paciencia y es esto lo que he encontrado: “Calma o tranquilidad para esperar.”….y me vienen a la cabeza mis abuelos, los míos, y los abuelos, en general. Te imaginas a tus abuelos viviendo de manera impaciente? A mí me resulta difícil tener esa imagen en la cabeza.

Y enmarcando la palabra en nuestro día a día: ¿Quién ha dicho que tengo que contestar un Whatsapp al segundo de haberlo recibido?, ¿porqué nos enganchamos a responder inmediatamente, distrayendo nuestra atención de lo que estemos haciendo en ese momento?, ¿cómo juzgamos a alguien a quien hemos escrito un e-mail con una petición del tipo que sea y no nos contesta en 24- 48 horas?, ¿ qué pensamos de nuestro jefe y cuando no llega la promoción que nos habían comentado?, ¿ Cómo nos juzgamos por no haber conseguido cuando queríamos, los objetivos que nos habíamos propuesto?

Esa necesidad de inmediatez, del Ya – Aquí y Ahora del mundo en el que estamos viviendo nos está llevando literalmente a la dispersión y agitación mental sin precedentes, a no encontrar nuestro propio espacio ni tiempo, a saturarnos de información innecesaria para nuestro bienestar, a creer que si no respondemos, hacemos o llamamos de manera inmediata nos van a juzgar, no nos van a querer y vamos a ser rechazados o no vamos a ser lo suficientemente buenos. Ahí estriba el fondo de la cuestión.

Por eso es tan importante Ser Pacientes con nuestras metas en la vida y también con los pequeñas cosas del día a día. Ser pacientes desde la seguridad y la calma del árbol que crece a su propio ritmo, desde la semilla que es plantada y necesita ser regada a menudo, desde el niño que está aprendiendo a escribir, desde el adulto que está aprendiendo a estar en el mundo, y desde el sabio anciano que sabe que lo verdaderamente importante es cada segundo que pasa en paz, sólo, o con sus seres queridos.

Te invito a que la palabra Paciencia se instaure en tu vida. Para lo pequeño y para lo grande. Crearás más espacio para que todo lo que deseas venga en su momento perfecto, de la manera perfecta. Para poder estar en Paz con lo que tengas en tu vida ahora mismo.