Normalmente no me gusta ser tan categórica en mis afirmaciones, pero esta vez, me lo voy a permitir. Y lo hago desde la experiencia de llevar 13 años conociendo y practicando la Meditación. He visto cómo ésta ha transformado mi manera de trabajar, de relacionarme con mis colegas, y equipo, de estar más presente durante las horas de trabajo, de tener una profunda sensación de confianza y serenidad, que me permitía Ser y hacer al mismo tiempo, desde la calma, el foco y la contribución. Todo esto claro está,  al mismo ritmo de las exigencias, las demandas, los deadlines y las responsabilidades.

Corría el año 2010, y estábamos en pleno apogeo de la integración de TATA Hispano con el Grupo TATA, tras su adquisición 100% de su capital en octubre del 2009.

Planes para el departamento de Marketing y Comunicación: diseñar, desarrollar y ejecutar la estrategia de Marketing y Comunicación para lanzar al mercado español e internacional la recién renovada empresa, ahora sí, 100% propiedad india.  La carga de trabajo, la responsabilidad del proyecto y las expectativas al respecto eran muy altas, no las expectativas de Dirección, que sí las tendrían,  si no las mías conmigo misma. ¿Os suena?. El reto era enorme, pero la ilusión que sentía al llevar tal proyecto adelante me infundía muchísima energía…

…hasta que llegaron los días en que me empezaba a sentír completamente desbordaba, teniendo en cuenta los deadlines y los recursos de personal limitados en el departamento de Marketing y Comunicación.

Empecé a sentir que el proyecto se me iba de las manos y de que no iba a ser capaz de asumir toda las carga de trabajo ni de cumplir las expectativas de la nueva dirección india. Estaba ya con síntomas de estrés obvios.

En paralelo, por aquellos entonces, estaba ya inmersa en ni formación de Profesora en Hatha Yoga y la práctica de la meditación me la tomaba en serio cuando iba a la formación, pero no la practicaba regularmente. Un día decidí que tenía que hacer algo  si o sí para gestionar mi nivel de estrés, dado que las condiciones externas como los proyectos arrancados y los deadlines no iban a cambiar. Era entonces una cuestión de pura matemática.

Así que decidí un día poner en práctica la meditación a diario. Sabía que sentarme 10 minutos todos los días antes de coger el coche para ir a la oficina me podría ayudar a gestionar mi nivel de estrés. Lo que no me podía ni imaginar era cuánto.

Comencé levantándome 10 minutos antes ( 6:20 de la mañana, esa hora ahora me parece una tortura!), me dejaba todo preparado la noche de antes, y así sacaba otros 10 minutos por la mañana, en total  tenía 20 minutos para sentarme tranquilamente en el sofá a entrar en contacto con mi respiración, con mi cuerpo y a entrenar la atención en ambos durante unos minutos. Durante la práctica,  realizaba también una técnica de respiración o Pranayama, como se llama en Sánscrito, que infundía a un estado mental de relajación profunda y de alto nivel de foco, llamada Ujjayi, que paradójicamente significa la respiración del éxito. Y qué razón tenían los yoguis milesde años atrás. Empecé con una práctica de 6-7 minutos y poco a poco, la alargué a 20.

Os puedo decir, que  al cabo del 3 o 4 días empecé a notar cambios importantes en mi estado. Ya salía de casa centrada, tranquila y llegaba a la oficina centrada y tranquila. Los días eran muy intensos, pero mi estado era un estado de concentración absoluta y de claridad mental, priorizando tareas de manera natural, gestionando el tiempo de manera muy efectiva, disfrutando de mi trabajo,  mis relaciones desde la calma, el foco y la contribución.

Mi nivel de productividad se duplicó o triplicó, no lo sé porque no lo medí, pero os aseguro que al cabo del año, los resultados del departamento y de los proyectos fueron espectaculares para la empresa.

Y también os puedo decir que aquella práctica diaria salvó mi vida, refiriéndome a mi salud,  aquel año. Esto lo suelo contar en mis seminarios, porque es verdad. El 2010 acabó siendo el año de mayor éxito profesional que jamás he tenido, cumpliendo con éxito todos los proyectos asignados, y además con un magnífico bonus de regalo por el extraordinario trabajo realizado.

Desde entonces soy consciente  del poder de la práctica diaria de la Meditación y de las técnicas de Pranayama o respiración energética provenientes del Yoga. Las sigo practicando a diario como parte de mis rituales mañaneros antes de comenzar a trabajar. Y esto marca una enorme diferencia entre como trabajo, el valor que aporto durante mis horas de trabajo, y como me siento mientras trabajo. Sin contar lo que la práctica implica a nivel personal, que es mucho y muy valioso, para ti y para los que te rodean.

Por eso el título del post: si te tomas en serio tu carrera o empresa,  empieza a Meditar.

Yo estoy aquí para decirte que es posible trabajar de otra manera, que es posible gestionar  tu nivel de estrés, que es posible tener resultados muy buenos en tu trabajo poniendo atención y ganas en aprender a aplicar estas técnicas en tu vida., Que es posible disfrutar de tu trabajo y de tus relaciones mientras estás en la oficina. Eso es posible. Pero como todo lo bueno que crece, requiere determinación en quererlo, atención y mucho amor.

Te invito a que descubras más sobre la Meditación, y el Mindfulness en el Workshop que realizo el jueves 15 de septiembre en Etopia, para presentar el Programa de Meditación y Mindfulness para empresas, profesionales y emprendedores. Empezamos en octubre!

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