Hoy quiero contarte  5 estrategias que puedes practicar para momentos en los que tengas que tomar decisiones difíciles.

 
Tomar buenas decisiones es clave para sentirte en paz.

La toma de decisiones es lo que hace que tu vida sea como es, y la suma de todas las decisiones que tomas, las pequeñas y las grandes, conforman lo que será tu destino.
 
Repito esta última frase:

La suma de tus decisiones, las grandes y las pequeñas, crean tu realidad. Y en el último término, crean tu destino.

Ten en cuenta también que siempre vas a poder cambiar de opinión una vez tomes una decisión. Puedes tomar otra diferente, dar un paso atrás y repensarlo,  o volver a planteártelo desde otra perspectiva dándote más tiempo y viendo cuándo es el momento para tomar esa decisión.

Nada es para siempre y todo se puede cambiar. Sé flexible y compasivo contigo mismo/a siempre que tomes una decisión importante.Aquí te cito 5 estrategias que te van a ayudar a tener claridad y tomar la decisión más acertada:

1ª  Pregúntate lo siguiente: ¿Esta decisión  me va a traer paz? 
Esta pregunta es una pregunta muy poderosa. Si la aplicas cada vez que tienes algún conflicto para tomar una decisión, la solución te vendrá de manera natural, fluida e instantánea.

2ª   Haz este test Físico: Imagina que has tomado la decisión. Ahora lleva la atención al cuerpo y siente si tu cuerpo se expande o se contrae. Observa sutilmente las señales, son muy sutiles, pero perfectamente claras.

Observa con atención qué sientes. ¿Sientes una sensación de apertura, de expansión, de incluso ir hacia delante con tu cuerpo? ¿O sientes una sensación de encogimiento, intuyes que algo se cierra dentro de ti, o incluso que tu cuerpo tiende a irse hacia atrás?

La información está enterrada en nuestro cuerpo físico, sólo hace falta ponerle atención y escucharle.

3ª Conecta con la sabiduría de tu corazón: las respuestas las tienes tú, están dentro de ti.

Esta herramienta hay que practicarla a menudo para acceder a tu sabiduría interna en el momento que quieras, 24/7. Párate, siéntate en un sitio tranquilo, y escucha a tu corazón para conocer tu  propia verdad. Llévate las manos al corazón y pregúntate: ¿ qué es lo que quiero realmente?

Si con las tres anteriores no te es suficiente:

4ª Piensa en el peor escenario posible . Qué es lo peor que podría pasar si tomo la decisión? Descríbelo con papel y boli. ¿Qué significaría para ti esa situación a nivel emocional, personal, económico, profesional? ¿ sería reversible?

Cuando hayas descrito bien lo anterior,  define  a continuación, cómo gestionarías esa situación específicamente, paso a paso para volver a levantarse y seguir adelante. Qué acciones tomarías si pasara. Sé creativo/a y realista conforme a tu manera de ser. Así te darás un mapa para manejar la incertidumbre  y las posibles alternativas con antelación.

Si al final ves que el riesgo que asumes es mayor de lo que estás dispuesto a perder. La decisión está clara, no?

5ª Probar antes de decidir:

A veces las decisiones importantes no las podemos tomar desde la cabeza. Y hay que experimentarlas de alguna manera, antes de tomarlas 100%. ¿hay alguna forma en la que puedes probar esa decisión? Si es irte a vivir a otro lugar, podrías viajar allí y estar una semana, un mes para ver cómo te sientes, y como te ves? Si es cambiar de trabajo, podrías probar antes a través de una beca o un voluntariado?…

Ten en cuenta también que siempre vas a poder cambiar de opinión una vez tomes una decisión, y tomar otra diferente, , dar un paso atrás o volver a planteártelo desde otra perspectiva más adelante.

Nada es para siempre y todo se puede cambiar.

Sé siempre flexible y compasivo contigo mismo/a.

Esta es una de las más grandes actitudes que puedes tener en la vida.