Y este verano lo he vuelto a comprobar. Os lo cuento en este post.

Finales de julio. Estoy leyendo a Barbara Stanny, una referencia en  Bienestar Financiero,  y leo algo así como: …piensa en algo a lo que te estás resistiendo ahora mismo y toma acción en ello.

Comenzaban mis vacaciones en breve y rondaba por mi cabeza hacía unas semanas el lanzar una Curso de Yoga intensivo en la playa. Y no había hecho nada al respecto.

Sólo quedaban 4 días para irme a Benicassim y disfrutar de unos merecidos días de relax. Pero por alguna razón, el tema del curso no lo había puesto en marcha, pese a que las fechas las tenía claras, el sitio también.

La cuestión es que, cuando leí esa frase, me vino rápidamente a la cabeza el tema del Curso. Cerré el libro de inmediato, me decidí a hacerlo y me senté al ordenador.

En una hora tenía mi cartel diseñado, todos los detalles planificados, la difusión pensada y había ya tomado acción en su comunicación. El tiempo para lanzar el curso era ya muy justo, pues quería comenzarlo en 4 días!!

Leído, tomado consciencia, y hecho.

Cuatro días después estaba en una de las playas más preciosas de la costa del Azahar, con un grupo ya formado, comenzado el curso  “Aprende a Descansar y Renovarte en 8 días”.

 

Resultados: 3 REGALOS que me traigo de vuelta:

Mi primer regalo es que he descubierto la experiencia que es practicar  y enseñar al lado del mar. Sentir la brisa, el sol de primera hora de la mañana, y el tener de fondo el sonido del mar, como una música calmada, presente y susurrante, han sido uno de los tres regalos que he tenido este verano.

El segundo regalo ha sido el ver que varias personas del grupo quieren seguir practicando Yoga y se apuntarán este invierno a clases allá donde viven.  El haber plantado la semilla para que sigan descubriendo la  maravillosa y poderosa práctica del Yoga es un super regalo para mi.

Y el tercer regalo, ha sido el comprobar, una vez más, que la resistencia (muchas veces inconscientes),  que tenemos a algo que queremos hacer, decir o sentir, son la oportunidad para abrir las puertas hacia algo más grande.

Así que he vuelto de vacaciones con un extra bonus de satisfacción, alegría y gratitud.

Lo que hay detrás de esas resistencias, en lo más profundo,  es miedo al éxito o al fracaso.. . Así de simple, y así de complejo a la vez. En mi caso, era miedo a que saliera el grupo, tuviera éxito el curso y que eso me supusiera una “obligación de trabajo” en mis días de vacaciones. Pero por lo visto, la puerta que he atravesado me ha recompensado con creces.

Te invito ahora  a que pienses en algo que llevas tiempo pensado hacer, decir o sentir, y que no hayas hecho todavía.  Puede ser  algo tan sencillo como llamar a esa amiga o amigo que hace tiempo que no ves, inscribirte a ese curso que llevas tiempo pensando en hacer, o algo menos sencillo, como pedir perdón a ese familiar, o hablar con tu jefe sobre tu posible aumento de sueldo. Lo llevas en mente algún tiempo, pero no lo has hecho todavía.

Te invito a que pares unos segundos y tomes consciencia de qué es eso.

A continuación,  hazlo. O haz  algo que te lleve un paso  más cerca  de ello.

Just Do it.

Como Nike dice. Sin excusas, sin historias, sin análisis.

Just Do it.

Siente la sensación de  incomodidad en tu cuerpo y nota quizá tu respiración más restringida.  Acéptalo como algo natural,  mírala de frente y no dejes que eso te detenga. Toma acción.

“Las resistencias son puertas que cuando se abren,  te llevan hacia algo más grande.” (tweet it!

Y  cuando abras tu puerta y la atravieses con un simple paso, quizá descubras que no ha sido tan difícil.

Da por hecho que te sentirás francamente bien contigo mismo/a y que  y que se desplegarán  situaciones, circunstancias y coincidencias que te puedan sorprender, totalmente inesperadas, que te llevarán a su vez a otras situaciones que nunca habrías podido ni imaginar.

Y todo gracias a la puerta que has visto, has abierto y has atravesado.

Toma consciencia de tus resistencias, admítelas, acepta la incomodidad y actúa de todas maneras.

La recompensa te espera al otro lado de la puerta.